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Néstor el Informático Te lo arreglo y te lo explico

Aviso legal, condiciones y privacidad

Condiciones del servicio

Última actualización: 16 de septiembre de 2026

Esta página explica cómo trabajo, qué te cuesta, qué te garantizo y qué derechos tienes cuando me contratas. No es letra pequeña: es lo que te contaría por teléfono, puesto por escrito para que puedas leerlo con calma y enseñárselo a quien quieras.

Trabajo en La Font de la Figuera, que es mi pueblo. A los pueblos de alrededor también voy, pero hay que avisar con antelación para cuadrarlo con el resto de visitas del día.

Estas condiciones valen para todo lo que hago: reparaciones, instalaciones, clases particulares, bonos de clases y trabajos de web, automatización o inteligencia artificial.

Cada apartado empieza con un resumen en lenguaje normal y después viene el detalle. Si algo no te queda claro, llámame al 644 21 91 18 y te lo explico por teléfono, las veces que haga falta.

Existen hojas de reclamaciones a disposición del consumidor. Hi ha fulls de reclamació a disposició del consumidor.

1. Quién soy y cómo contactar conmigo

Detrás de esto no hay ninguna empresa: soy una persona del pueblo, trabajo solo y respondo yo.

Me llamo Néstor Soriano López. Trabajo solo. No hay empresa detrás, ni centralita, ni comerciales: cuando llamas, contesto yo, y cuando hay que responder de algo, respondo yo.

Esta información te la doy antes de que me contrates porque la ley me obliga a dártela y porque me parece lo justo. Es la información previa al contrato que exigen los artículos 60 y 97 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007.

Antes de empezar a trabajar te entrego una copia en papel de lo acordado, con estas condiciones incluidas. La ley lo llama soporte duradero (artículos 98.7 y 99.2 de ese mismo texto) y sirve para que los dos tengamos por escrito exactamente lo mismo. Si lo prefieres, te la mando por WhatsApp o por correo.

  • Titular: Néstor Soriano López.
  • Ubicación: La Font de la Figuera (Valencia).
  • Teléfono y WhatsApp: 644 21 91 18.
  • Correo electrónico: nestorlafont@gmail.com.
  • Web: https://nsorlop.github.io/nestorinformatico/

2. Qué hago, dónde voy y qué no hago

Arreglo ordenadores, móviles y wifi en tu casa o en tu negocio, doy clases y hago webs y automatizaciones. Trabajo en el pueblo, y fuera del pueblo avisando antes.

Presto servicios informáticos a domicilio para particulares y para pequeños negocios: asistencia y formación básica con ordenadores, móviles y programas; instalación y configuración de equipos y de redes; eliminación de virus; copias de seguridad y recuperación de datos; y también páginas web, aplicaciones a medida, automatización de tareas e inteligencia artificial aplicada a un negocio.

Trabajo en La Font de la Figuera, que es mi pueblo. Aquí el desplazamiento está siempre incluido en el precio. A los pueblos de alrededor también voy, pero hay que avisar con antelación para cuadrarlo con el resto de visitas del día, y antes de salir te digo si hay algún suplemento y cuánto es. Nunca te lo cobro sin habértelo dicho antes.

Hay cosas que no hago, y prefiero decirlo desde el principio: no abro aparatos que estén todavía en garantía del fabricante, porque te la anularía; no sueldo placas ni cambio pantallas rotas, que eso es trabajo de taller; no hago peritajes judiciales ni informes forenses; no recupero datos de discos que necesiten sala blanca, aunque te puedo decir a quién acudir; no hago trámites con la Administración en tu nombre ni pido ayudas o subvenciones por ti; no hago operaciones con tu banco ni te pido sus claves; y no soy asesor jurídico, fiscal ni contable, así que para eso te mando a tu gestoría.

3. Cómo se contrata y cuándo queda cerrado el encargo

Me llamas, quedamos, miro el aparato delante de ti y te digo el precio. El trato queda cerrado cuando tú dices que sí.

Me llamas, me escribes por WhatsApp o me mandas un correo y me cuentas qué te pasa. Quedamos día y hora. Cuando llego, miro el aparato delante de ti y te digo qué tiene, qué se puede hacer y cuánto cuesta. El encargo queda cerrado en el momento en que tú aceptas el presupuesto, de palabra o por escrito. Desde ese momento hay contrato entre los dos, y a partir de ahí corren los plazos que se explican más abajo.

Antes de empezar a trabajar te entrego en papel un parte de trabajo con tu nombre, el aparato, la avería, lo que voy a hacer, el precio y la fecha. Si lo prefieres, te lo mando por WhatsApp o por correo. Esa copia es tuya y es la prueba de lo que acordamos.

4. Presupuesto antes de tocar nada

Antes de abrir nada te doy un presupuesto por escrito, vale 30 días y no empiezo hasta que me digas que sí.

Antes de empezar cualquier reparación te doy un presupuesto por escrito. Te lo entrego en papel o te lo mando por WhatsApp o por correo, como prefieras, y dice: tu nombre y dirección, mis datos, qué aparato es (marca, modelo y número de serie si lo tiene), qué le pasa, qué voy a hacer, cuánto cuesta la mano de obra, cuánto cuestan las piezas, si hay desplazamiento y cuánto, el IVA, la fecha prevista de entrega y la fecha del presupuesto. El presupuesto vale 30 días naturales desde esa fecha. No empiezo a trabajar hasta que me lo aceptas, firmándolo o diciéndome que sí por escrito.

El presupuesto tiene un coste de 20 €, que es lo que vale la primera visita y el diagnóstico: mirar el aparato, averiguar qué tiene y decírtelo. Te lo digo por teléfono antes de salir de casa, para que no te pille de sorpresa. Si aceptas el presupuesto y hago la reparación, esos 20 € se descuentan del total y no los pagas dos veces. Si no lo aceptas, solo pagas esos 20 € y el aparato se queda como estaba.

Si prefieres no esperar al presupuesto escrito y que empiece ya, puedes renunciar a él, pero la ley exige que esa renuncia sea por escrito y de tu puño y letra. En el parte de trabajo hay una casilla que pone «Renuncio al presupuesto previo» para que la firmes. Aunque renuncies, te digo el precio de palabra antes de empezar y te lo apunto.

Si a mitad del trabajo aparece algo que no estaba previsto y el precio sube, paro, te lo cuento y no sigo hasta que me digas que sí. Nunca te vas a encontrar una factura más alta que el presupuesto aceptado sin haberlo hablado tú y yo antes.

Si me llevo el aparato, te doy un resguardo. Si la reparación no se puede hacer en tu casa y me llevo el equipo, te entrego un resguardo de depósito con tus datos y los míos, la marca, el modelo, el número de serie, el estado en que me lo llevo, la avería, qué voy a hacer y la fecha prevista de devolución. Sin ese papel no me llevo nada.

Todo esto no es un capricho mío: lo exige el Real Decreto 58/1988, de 29 de enero, sobre protección de los derechos del consumidor en el servicio de reparación de aparatos de uso doméstico, que se aplica a ordenadores, portátiles, tabletas, móviles, impresoras y routers.

Y si un aparato se queda sin recoger: cuando el equipo está listo te aviso por teléfono y por escrito. La norma permite cobrar gastos de depósito a partir del mes siguiente a ese aviso y considerar abandonado el aparato que no se recoge en un año. Por mi parte no te cobro gastos de depósito y no pienso quedarme nada tuyo sin haberte avisado muchas veces, que esto es un pueblo y nos conocemos todos.

5. Cómo y cuándo se paga, la factura y el bono de clases

Se paga cuando el trabajo está hecho, no antes. Factura siempre, la pidas o no. Y el bono de clases lo tienes un año entero.

Se paga cuando el trabajo está hecho, no antes. En efectivo, por Bizum o por transferencia, como te vaya mejor. No pido anticipos para las reparaciones ni para las clases sueltas.

En los trabajos de web, aplicaciones, automatización o inteligencia artificial, que son más largos, sí puede haber pagos por fases. Si es el caso, va escrito en el presupuesto con las cantidades y las fechas, y no empiezo hasta que lo aceptes.

Factura siempre, la pidas o no. Te la doy en mano o te la mando por correo o por WhatsApp, como prefieras. Si eres un particular y el importe es pequeño, la factura es simplificada (lo que la gente llama un tique con mis datos); si necesitas la factura completa con tu nombre y tu NIF, dímelo y te la hago así. Para negocios, autónomos y agricultores, factura completa siempre.

Los precios publicados en esta web se expresan en euros e incluyen el Impuesto sobre el Valor Añadido, salvo indicación expresa en contrario. El desplazamiento está incluido en La Font de la Figuera; fuera del pueblo, cualquier suplemento se te comunica antes de ir. Las piezas y el material (discos, memorias, routers, cables, licencias) se facturan aparte, y siempre con tu conformidad previa.

Si compras un bono de clases, lo tienes un año entero para gastarlo. Si al cabo del año te quedan clases sin usar, me lo dices y te devuelvo la parte proporcional de lo que no hayas consumido. Un bono pagado no caduca a tu costa.

  • El bono cuesta 70 € con el IVA incluido e incluye cuatro clases de una hora.
  • Tienes un año entero, contado desde el día en que lo pagas, para usar las cuatro clases.
  • Es nominativo: está a tu nombre. Puedes cederlo a alguien de tu casa o de tu familia si me lo dices antes; lo que no se puede es revenderlo.
  • Si al cabo del año te quedan clases sin usar, te devuelvo la parte proporcional de lo que no hayas consumido. No hace falta ni que me des explicaciones.
  • Si un día no puedes o no puedo, se cambia la fecha y no se pierde la clase. Te agradezco que me avises con un día de antelación, si puedes.
  • Al bono se le aplica el derecho de desistimiento del apartado 8, igual que a todo lo demás.

6. En cuánto tiempo voy

Normalmente en pocos días. Te digo una fecha concreta y, si veo que no llego, te aviso antes.

Normalmente en pocos días, según cómo tenga la semana. Cuando me llames te diré una fecha concreta y, si veo que no llego, te aviso antes, no el mismo día. Si acordamos una fecha y no puedo cumplirla, tienes derecho a que te proponga otra razonable y, si tampoco te sirve, a dejarlo sin pagar nada.

En La Font de la Figuera suelo poder ir enseguida, porque vivo aquí. Si eres de un pueblo de alrededor, avísame con antelación y cuadramos el día, porque tengo que ajustarlo con el resto de visitas.

7. Lo que te garantizo

Lo que arreglo tiene tres meses de garantía. El material que te vendo, tres años. Si vuelve a fallar lo mismo, vuelvo y no te cobro.

Mi trabajo: tres meses. Toda reparación que te haga tiene tres meses de garantía desde el día en que te devuelvo el aparato funcionando. Si dentro de esos tres meses vuelve a fallar lo mismo del mismo aparato, vuelvo y lo arreglo sin cobrarte nada: ni mano de obra, ni desplazamiento, ni las piezas que hagan falta para esa misma avería. No hay que discutirlo: es tu derecho, y está en el artículo 8 del Real Decreto 58/1988.

Qué no cubre esa garantía: una avería distinta de la que arreglé; los daños por un golpe, por agua, por un apagón o por una subida de tensión; los problemas causados por programas que hayas instalado tú después; y los casos en los que el aparato se haya abierto o manipulado por otra persona después de mi visita. Si pasa algo de esto, te lo explico y te enseño por qué.

El material que te vendo o te instalo: tres años. Los discos, memorias, routers, cables y demás material que te vendo tienen la garantía legal de tres años desde la entrega, que es la que marca la ley para los bienes (artículo 120 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). Guarda la factura: es el justificante. Durante ese tiempo, si el material sale defectuoso, tienes derecho a que te lo repare o te lo sustituya sin coste y, si ninguna de las dos cosas es posible, a la rebaja del precio o a la devolución del dinero.

Las clases y la formación: si te vas de una clase con la sensación de que no te ha servido de nada, me lo dices y no te la cobro. Eso no es una obligación legal, es un compromiso mío.

El servicio posventa soy yo mismo, en el mismo teléfono y en el mismo correo de siempre. No hay números de tarifa especial, ni centralitas, ni esperas.

  • Reparaciones: tres meses desde que te devuelvo el aparato funcionando.
  • Material que te vendo o te instalo: tres años desde la entrega.
  • Para reclamar cualquiera de las dos garantías basta con que me llames al 644 21 91 18 o me escribas a nestorlafont@gmail.com y me cuentes qué pasa.
  • Guarda el parte de trabajo y la factura: son el justificante de la fecha desde la que cuenta la garantía.
  • Si la reparación en garantía exige llevarse el aparato, te doy otra vez el resguardo de depósito, igual que la primera vez.

8. Tu derecho a echarte atrás (derecho de desistimiento)

Tienes 14 días naturales para echarte atrás sin dar ninguna explicación. Si quieres que empiece antes de que pasen, hay que firmarlo, y aquí te explico por qué.

Cuando me contratas por teléfono, por WhatsApp o por correo, o cuando cerramos el trabajo en tu propia casa, la ley lo considera un contrato celebrado a distancia o fuera de un establecimiento comercial. Eso te da un derecho que quiero que conozcas antes de que empecemos: el derecho de desistimiento.

Tienes 14 días naturales para desistir del contrato sin dar ninguna explicación y sin ninguna penalización. El plazo empieza el día en que cerramos el encargo. Si el trabajo incluye material que te vendo (un disco, una memoria, un router), para ese material el plazo empieza el día en que lo recibes.

Para desistir basta con que me lo digas: una llamada al 644 21 91 18, un WhatsApp o un correo a nestorlafont@gmail.com. No hace falta ninguna fórmula especial. También puedes usar el formulario del apartado siguiente, pero no es obligatorio. Guarda el mensaje, o pídeme que te confirme por escrito que lo he recibido, para que te quede constancia de la fecha.

Si desistes, te devuelvo todo lo que hayas pagado en un plazo máximo de 14 días naturales desde que recibo tu aviso, por el mismo medio por el que pagaste, salvo que me pidas otro. Devolverte el dinero no te cuesta nada.

Cuándo pierdes este derecho, y por qué te lo explico antes de empezar. Casi siempre me llamas porque tienes un problema hoy, no dentro de quince días. Si quieres que empiece a trabajar antes de que pasen esos 14 días, la ley me obliga a pedirte que me lo digas expresamente y a explicarte qué consecuencia tiene. Es esta:

Por eso, antes de tocar nada, te pido que firmes en el parte de trabajo una casilla que dice exactamente esto: «Solicito expresamente que el servicio comience antes de que termine el plazo de desistimiento de 14 días naturales y sé que, una vez el servicio esté completamente ejecutado, perderé el derecho de desistimiento». Te doy una copia firmada en papel. No es burocracia inútil: es tu garantía y también la mía.

Esto vale igual si contratamos por teléfono, por WhatsApp o en tu casa, y vale igual para las reparaciones, las clases particulares, los bonos de clases y los trabajos de web, automatización o inteligencia artificial.

  • Si me pides que empiece dentro del plazo de 14 días y el trabajo queda completamente terminado dentro de ese plazo, pierdes el derecho de desistimiento sobre ese trabajo. Es lógico: el servicio ya está hecho y no se puede devolver.
  • Si me pides que empiece y luego desistes con el trabajo a medias, no pierdes nada: solo me pagas la parte proporcional de lo que haya hecho hasta el momento en que me avises, calculada sobre el precio total que habíamos acordado.
  • Si no me pides expresamente que empiece antes, no empiezo hasta que pasen los 14 días, y durante ese tiempo puedes echarte atrás sin pagar nada.

9. Modelo de formulario de desistimiento

Este es el papel oficial para echarte atrás. Solo lo rellenas si quieres: me vale igual una llamada.

Este es el modelo del anexo B del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Solo tienes que rellenarlo si quieres usarlo: no es obligatorio, y me vale igual una llamada, un WhatsApp o un correo.

Puedes copiarlo a mano en un papel, mandármelo por WhatsApp o por correo, o pedirme una copia impresa: la llevo encima en cada visita y te la dejo junto al parte de trabajo.

  • A la atención de Néstor Soriano López, La Font de la Figuera (Valencia). Correo: nestorlafont@gmail.com. Teléfono: 644 21 91 18.
  • Por la presente le comunico que desisto del contrato de prestación del siguiente servicio: ______________________________
  • Fecha en que se solicitó el servicio: ____/____/________
  • Fecha en que se recibió el material, si lo hubo: ____/____/________
  • Nombre del consumidor: ______________________________
  • Domicilio del consumidor: ______________________________
  • Firma del consumidor (solo si el formulario se presenta en papel): ______________________________
  • Fecha: ____/____/________

10. Si algo no te ha gustado: reclamaciones

Primero dímelo a mí y lo arreglo. Y si no te convence, llevo encima las hojas de reclamación oficiales y te las doy en el acto.

Primero, dímelo a mí. Llámame al 644 21 91 18 o escríbeme a nestorlafont@gmail.com y lo arreglamos. Me comprometo a contestarte en un plazo máximo de 15 días y a decirte por escrito qué voy a hacer.

Si no quedas conforme, tienes derecho a reclamar por la vía oficial y yo tengo la obligación de ponértelo fácil:

Llevo siempre encima las hojas de reclamación oficiales de la Generalitat Valenciana. Puedes pedírmelas en cualquier momento y estoy obligado a dártelas en el acto, sin preguntarte por qué y sin ponerte ninguna pega. La hoja tiene tres copias: una es para la Administración, otra es para ti y la tercera me la quedo yo. Si por lo que fuera no pudiera dártela en ese momento, tienes derecho a hacerlo constar y a reclamar igualmente.

También puedes reclamar sin contar conmigo: en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) de tu ayuntamiento, en el Servicio Territorial de Consumo de València de la Conselleria competente en consumo, o por internet en la sede electrónica de la Generalitat Valenciana.

No estoy adherido con carácter general al Sistema Arbitral de Consumo. Aun así, si me lo propones, estoy dispuesto a aceptar el arbitraje de la Junta Arbitral de Consumo de la Comunitat Valenciana para resolver el caso concreto.

Tengas o no la condición de consumidor, presentar una reclamación no te cuesta nada y no te lo voy a tener en cuenta.

Existen hojas de reclamaciones a disposición del consumidor. Hi ha fulls de reclamació a disposició del consumidor.

  • Hojas de reclamación oficiales de la Generalitat Valenciana: las llevo encima y te las doy en el acto si me las pides.
  • OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) de tu ayuntamiento.
  • Servicio Territorial de Consumo de València, de la Conselleria competente en materia de consumo.
  • Sede electrónica de la Generalitat Valenciana, si prefieres hacerlo por internet.
  • Junta Arbitral de Consumo de la Comunitat Valenciana, si los dos aceptamos el arbitraje para ese caso.
  • Y antes que nada, mi teléfono: 644 21 91 18.

11. Tus datos personales

Uso tus datos para ir a tu casa, arreglarte el problema y hacerte la factura. Nada más. El detalle está en la política de privacidad.

Cuando me llamas o vengo a tu casa te doy esta misma información en corto, de palabra y por escrito en el parte de trabajo, porque la ley obliga a informarte en el momento en que recojo tus datos y no después.

La política de privacidad de esta web explica con todo detalle qué datos trato, para qué, cuánto tiempo los guardo, quién más los ve y cómo ejercer tus derechos. Ahí está también el apartado sobre el acceso a tu equipo, que es el que más te conviene leer.

  • Responsable: Néstor Soriano López, La Font de la Figuera.
  • Finalidad: prestarte el servicio, facturarlo y poder atenderte después.
  • Base jurídica: el contrato que cerramos tú y yo, y mis obligaciones fiscales.
  • Conservación: los plazos legales, que tienes detallados en la política de privacidad.
  • Destinatarios: mi gestoría y la Administración. Si me escribes por WhatsApp o por correo, esos mensajes pasan además por los servidores de Meta y de Google, y te lo explico en la política de privacidad.
  • Derechos: puedes acceder, rectificar, suprimir, oponerte, limitar y portar tus datos escribiendo a nestorlafont@gmail.com o llamando al 644 21 91 18, y reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (www.aepd.es).
  • Información completa: https://nsorlop.github.io/nestorinformatico/legal.html

12. Qué ley se aplica y a qué juzgados se puede acudir

Si un día hay que ir a un juez, manda el juzgado de tu domicilio. Y ninguna frase de esta página te quita derechos.

A estas condiciones y a los trabajos que te haga se les aplica la ley española: el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007), el Real Decreto 58/1988 en las reparaciones, y la normativa de consumo de la Comunitat Valenciana.

Si eres consumidor y acabamos en un juzgado, el juzgado competente es el de tu domicilio. Lo dice el artículo 90.2 del texto refundido y no se puede pactar otra cosa. Ninguna frase de esta página te quita ese derecho ni ningún otro que la ley te reconozca de forma imperativa; si algo de lo que pone aquí fuera contrario a la ley, se tiene por no puesto y el resto sigue valiendo.

Si me contratas como empresa o como autónomo para tu negocio, se aplican las reglas generales de competencia de los artículos 50 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil, salvo que acordemos por escrito otra cosa para un encargo concreto.

La plataforma europea de resolución de litigios en línea dejó de estar operativa el 20 de julio de 2025, así que no te remito a ella. Las vías que sí funcionan son las del apartado 10.

Estas condiciones se publican en castellano y en valenciano, y las dos versiones dicen lo mismo. Si alguna vez hubiera una discrepancia de interpretación, prevalecerá la versión en castellano, sin que eso pueda suponer en ningún caso una reducción de los derechos reconocidos al cliente en la versión en valenciano.

Puedo cambiar estas condiciones si cambia la ley o si cambia mi manera de trabajar. Los cambios valen para los encargos nuevos: al tuyo se le aplican las condiciones que estaban publicadas el día en que me dijiste que sí, y de las que te di copia.

Política de privacidad y protección de datos

Última actualización: 16 de septiembre de 2026

Esta página explica qué hago con tus datos personales cuando me llamas, me escribes o vengo a tu casa a arreglarte el ordenador. Está escrita para que se entienda, sin palabras raras.

Cada apartado empieza con un resumen en lenguaje normal y después viene el detalle legal, por si lo necesitas o por si quieres enseñárselo a tu gestoría.

Este texto cumple con el Reglamento (UE) 2016/679, que es el reglamento europeo de protección de datos (el famoso RGPD), y con la Ley Orgánica 3/2018, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales (la LOPDGDD).

Hay una parte que me importa especialmente: el apartado sobre el acceso a tus equipos y a tu información. Mi trabajo consiste en entrar en tu casa y tocar tu ordenador, donde tienes tus fotos, tu correo y a veces tus cosas del banco. Ahí explico con detalle qué hago y qué no hago.

Si algo no te queda claro, llámame al 644 21 91 18 y te lo explico por teléfono. No hace falta que entiendas de informática para saber qué pasa con tus datos.

1. Quién soy y quién responde de tus datos

Detrás de esta web no hay una empresa grande ni un call center. Soy una persona, trabajo solo y soy yo quien responde de tus datos.

El responsable del tratamiento de tus datos personales es Néstor Soriano López, que presta servicios informáticos a domicilio en La Font de la Figuera y la comarca.

Responsable del tratamiento quiere decir, en palabras normales, que soy yo quien decide qué datos se recogen, para qué se usan y cuánto tiempo se guardan. Y quien responde si algo se hace mal.

Trabajo solo. No tengo empleados, ni comerciales, ni empresa de telemarketing detrás. Los únicos que ven algo son mi gestoría, para llevar las facturas, y las empresas cuyas herramientas uso para hablar contigo, que son el correo de Google y el WhatsApp de Meta. Están todas con nombre y apellidos en el apartado 7, sin esconder ninguna.

Por el tamaño y el tipo de actividad, no estoy obligado a nombrar un Delegado de Protección de Datos, porque mi actividad principal no consiste en observar a las personas de forma habitual y sistemática ni en tratar a gran escala datos sensibles, que son los supuestos del artículo 37 del RGPD y del artículo 34 de la Ley Orgánica 3/2018. Para cualquier asunto de datos te atiendo yo directamente, en el teléfono y el correo de abajo.

  • Responsable: Néstor Soriano López
  • Ubicación: La Font de la Figuera (Valencia)
  • Teléfono: 644 21 91 18
  • Correo electrónico: nestorlafont@gmail.com
  • Actividad: servicios informáticos a domicilio para particulares y pequeños negocios

2. Qué datos trato y de dónde salen

Solo me quedo con lo justo para poder ir a tu casa, arreglarte el problema y hacerte la factura. Nada más.

Los datos que trato salen siempre de una de estas vías: me los das tú, los genera la propia factura, o los veo sin querer dentro de tu equipo mientras lo arreglo.

No compro listados de nadie. No saco datos de redes sociales. No te busco por internet. Si tengo un dato tuyo es porque me lo has dado tú o porque ha salido de trabajar en tu equipo.

No pido ni quiero datos de salud, religión, ideología, afiliación sindical ni nada parecido. Son lo que la ley llama categorías especiales de datos y en mi trabajo no hacen ninguna falta. Si por lo que sea aparecen en tu equipo, ni los toco ni los apunto.

Darme tus datos no es obligatorio por ley, pero sin nombre, teléfono y dirección no puedo ir a tu casa, y sin los datos fiscales no puedo hacerte una factura correcta.

  • Datos que me das tú al llamar, escribir por WhatsApp o mandar un correo: nombre y apellidos, teléfono, dirección donde tengo que ir y la descripción de la avería o de lo que necesitas.
  • Datos de facturación, si pides factura: nombre o razón social, DNI o NIF, dirección fiscal e importe del servicio. Si pagas por transferencia o por Bizum, también queda el dato de la cuenta o del número desde el que pagas.
  • Datos técnicos del aparato: marca, modelo, número de serie, sistema operativo y qué le pasa. Esto lo apunto para saber qué he hecho en cada visita y poder atenderte mejor la próxima vez.
  • Información que hay dentro de tu equipo. Al reparar un ordenador o un móvil es inevitable ver cosas: nombres de archivos, una foto que aparece al abrir una carpeta, el asunto de un correo, el nombre de tu usuario. Esto se llama acceso incidental y está explicado con detalle en el apartado 4.
  • Si me escribes por WhatsApp, ese mensaje pasa antes por los servidores de WhatsApp, que tiene sus propias condiciones y su propia política de privacidad. Yo solo trato lo que me escribes ahí. Si prefieres no usar WhatsApp, llámame por teléfono y listo.

3. Para qué uso tus datos y con qué derecho

Uso tus datos para tres cosas: ir a arreglarte el problema, hacerte la factura y poder responderte si después hay alguna duda. Para nada más.

La ley obliga a decir no solo para qué se usan los datos, sino con qué derecho se usan. A eso se le llama base jurídica, y cada finalidad tiene que tener la suya. Aquí lo tienes separado, cosa por cosa.

Si en algún momento quisiera usar tus datos para algo distinto de lo que pone aquí, te lo pediría antes y tú decidirías.

  • Atender tu llamada o tu mensaje y prestarte el servicio (ir a tu casa, mirar qué pasa, reparar, instalar, configurar o enseñarte a usar algo). Base jurídica: la ejecución de un contrato o la aplicación de medidas previas a petición tuya (artículo 6.1.b del RGPD). En cristiano: me has pedido un trabajo y necesito tus datos para poder hacerlo.
  • Hacerte un presupuesto antes de que decidas. Misma base jurídica: medidas precontractuales a petición tuya (artículo 6.1.b del RGPD). Si al final no aceptas, borro el presupuesto y tus datos cuando ya no hagan falta.
  • Emitir la factura y cumplir con Hacienda y con la contabilidad. Base jurídica: cumplimiento de una obligación legal (artículo 6.1.c del RGPD), en relación con la normativa fiscal y mercantil que me obliga a facturar y a guardar los justificantes.
  • Guardar un historial breve de las visitas y de lo que se ha hecho en tu equipo, para poder atenderte mejor la próxima vez y para poder responder si hay una reclamación o una garantía. Base jurídica: interés legítimo (artículo 6.1.f del RGPD). He valorado que este uso es razonable, que no te perjudica y que tú mismo esperas que apunte lo que hice. Aun así puedes oponerte y lo respeto, aunque entonces empezaremos de cero cada vez.
  • Responderte si me escribes con una consulta que al final no acaba en trabajo. Base jurídica: interés legítimo (artículo 6.1.f del RGPD) en atender a quien me pregunta.
  • Mandarte publicidad, promociones o boletines: no lo hago. Si algún día quisiera hacerlo, te pediría el consentimiento antes (artículo 6.1.a del RGPD) y podrías retirarlo cuando quisieras, sin dar explicaciones. Y si algún día te mando un aviso sobre un servicio parecido al que ya te hice (por ejemplo, recordarte que toca revisar las copias de seguridad), lo haré solo si has sido cliente mío, como permite el artículo 21.2 de la Ley 34/2002, siempre con una forma sencilla de decirme que no quieres más avisos, y bastará con que me contestes «no» para que deje de mandártelos.
  • Decisiones automatizadas o elaboración de perfiles: no hago ninguna. No hay ningún programa que decida nada sobre ti. Todo lo decide una persona, que soy yo.

4. Acceso a tus equipos y a tu información

Este es el apartado más importante de todos. Entro en tu casa y toco tu ordenador, donde están tus fotos, tu correo y a veces tus cosas del banco. Aquí te digo exactamente qué hago y qué no hago, y lo puedes comprobar mientras estoy trabajando.

Cuando arreglo un ordenador, un móvil o una tableta, es materialmente imposible no ver nada. Para quitar un virus hay que mirar carpetas. Para configurar el correo hay que abrir el programa de correo. Para recuperar unas fotos hay que ver las fotos. A esto se le llama acceso incidental: no voy buscando tu información, pero pasa por delante.

Lo que sí puedo garantizarte es cómo me comporto con eso. Los compromisos de abajo no son palabras bonitas: son cosas concretas que puedes comprobar mientras estoy en tu casa, porque trabajo delante de ti y te enseño la pantalla siempre que me lo pidas.

Deber de secreto. Todo lo que vea en tu equipo es secreto. No se lo cuento a nadie: ni a tu familia, ni a tus vecinos, ni a otro cliente, ni a nadie del pueblo. Y es una obligación permanente: sigue en pie cuando acabo el trabajo, cuando pasan los años y aunque algún día deje de dedicarme a esto. Está en el artículo 5.1.f del RGPD (principio de integridad y confidencialidad) y en el artículo 5 de la Ley Orgánica 3/2018.

Contraseñas del banco: nunca. No te voy a pedir jamás las claves de tu banca online, ni el PIN de la tarjeta, ni los códigos de un solo uso que llegan por SMS o por la aplicación del banco. Ni por teléfono, ni en persona, ni por WhatsApp. Si alguien te los pide diciendo que va de mi parte, no soy yo: cuelga y llámame al 644 21 91 18.

Contraseñas del equipo: a veces sí hacen falta. Sin la clave de arranque del ordenador o sin la del wifi no se puede entrar a reparar. En ese caso te la pido delante de ti, la uso solo mientras dura la reparación y no la apunto en ningún sitio. Cuando acabo te recomiendo que la cambies, y si no sabes cómo hacerlo te enseño ahí mismo, sin cobrarte nada por eso. Es la manera más limpia de quedarnos los dos tranquilos.

Si durante una reparación apareciera de forma evidente contenido gravemente ilegal, por ejemplo material de abuso sexual infantil, pararía el trabajo y lo pondría en conocimiento de las autoridades, como obliga la ley. No es una amenaza ni una vigilancia, porque no voy husmeando en nada. Es lo que haría cualquier persona ante algo así, y prefiero decirlo claro antes que callarlo. En ese caso concreto, el tratamiento de esa información se ampararía en el cumplimiento de una obligación legal y en la protección de intereses vitales de otra persona (artículos 6.1.c y 6.1.d del RGPD), en relación con el deber de denunciar los delitos de que se tiene conocimiento que establecen los artículos 259 y 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. No copiaría, no guardaría ni difundiría ese material bajo ningún concepto: pondría el hecho en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y dejaría el equipo tal como está, para que sean ellos quienes actúen.

  • Accedo solo a lo estrictamente necesario para resolver el problema que me has pedido. Si la avería es del wifi, no abro tus fotos.
  • No copio, no extraigo ni me quedo con archivos tuyos. Ni fotos, ni documentos, ni correos, ni contactos. La única excepción es que tú me pidas expresamente una copia de seguridad o una recuperación de datos.
  • Si me pides una copia de seguridad, la hago en un soporte tuyo siempre que se pueda: tu disco duro externo, tu pendrive o tu nube. Así tus datos no salen nunca de tus manos.
  • Si no hay más remedio que usar un disco mío (por ejemplo, porque hay que formatear y no tienes dónde dejar los archivos mientras tanto), te aviso antes, queda apuntado por escrito en el parte de trabajo y lo borro de forma segura en cuanto el trabajo está acabado. El plazo máximo es de 30 días naturales desde que te devuelvo el equipo, y si antes me confirmas que ya lo tienes todo bien, lo borro en ese mismo momento.
  • Borrado seguro quiere decir que no basta con mandar los archivos a la papelera. Se hace un borrado que sobrescribe los datos, o se destruye la clave de cifrado del disco, de manera que no se puedan recuperar ni con programas especiales.
  • No leo el contenido de tus correos, ni miro tus fotos una por una, ni abro documentos por curiosidad. Si tengo que abrir algo para comprobar que la reparación ha funcionado (por ejemplo, abrir una foto para ver que se ha recuperado bien), lo hago delante de ti y cerrándolo enseguida.
  • No instalo nada que sirva para vigilarte: ni programas de control remoto que se queden puestos sin que lo sepas, ni registradores de teclado, ni nada parecido. Si dejo instalado un antivirus o una herramienta, te digo cuál es, para qué sirve y cómo quitarla.
  • No conecto tu equipo a cuentas mías ni dejo sesiones mías abiertas en tu ordenador. Y si por una prueba tengo que iniciar sesión con algo mío, cierro sesión delante de ti.
  • No hago fotos de tu pantalla ni de tu casa. Si para un informe técnico hiciera falta una captura, te la enseño y te pido permiso antes.
  • Todo lo que hago en tu equipo te lo puedo explicar. Si quieres, te quedas al lado mirando. No me molesta, al contrario: así ves que no hay truco.
  • Si hay que llevarse el equipo porque la reparación no se puede hacer en tu casa, te doy un resguardo con lo que me llevo. Mientras está conmigo se guarda en un sitio cerrado con llave y solo se enciende para lo que haga falta reparar.
  • Cuando acabo un trabajo, no me quedo con ningún acceso a tus cosas: ni cuentas, ni claves, ni carpetas compartidas, ni copias.

5. Asistencia remota

Si alguna vez te ayudo desde mi casa entrando en tu ordenador por internet, será siempre con tu permiso, contigo delante viendo la pantalla y cerrando la sesión al acabar.

La asistencia remota es cuando, en lugar de ir a tu casa, me conecto a tu ordenador por internet y veo tu pantalla para arreglarte algo. Es cómodo para cosas pequeñas y te ahorra esperar a que pueda desplazarme, pero es también el momento en que más hay que cuidar la confianza.

Por eso lo hago siempre con las reglas de abajo, sin excepciones. Y si prefieres que vaya en persona aunque tardemos un poco más, se hace así y ya está.

Un aviso que conviene repetir mucho, sobre todo si eres una persona mayor: hay estafadores que llaman por teléfono diciendo que son del servicio técnico, de Microsoft, de tu operador o del banco, y piden instalar un programa de control remoto para arreglar un problema que no existe. Después vacían la cuenta. Yo nunca te llamaré de improviso para eso. Si te llaman y dudas, cuelga y llámame tú al 644 21 91 18. Nunca es molestia.

  • Solo con tu autorización expresa, pedida en ese mismo momento. Nunca doy por hecho un permiso que me diste una vez anterior.
  • Con un programa que instalamos juntos y que abres tú. Tú me das el código de acceso que aparece en tu pantalla. Sin ese código, yo no puedo entrar.
  • Contigo delante del ordenador y viendo la pantalla todo el rato. Si te tienes que ir a hacer algo, paramos y lo dejamos para otro momento.
  • Antes de empezar te digo qué voy a hacer, y te aviso si en algún paso va a hacer falta abrir algo tuyo.
  • No grabo la sesión ni hago capturas de pantalla sin decírtelo antes.
  • Al acabar, cierro la sesión y te enseño en tu propia pantalla que se ha cerrado. Si el programa se queda instalado porque lo quieres tener a mano para otra vez, sin un código nuevo que solo tú ves, nadie puede entrar. Y si lo prefieres, lo desinstalamos en el momento.
  • No hago asistencia remota para operaciones con tu banco. Si hay que hacer algo con la banca online, lo haces tú, con tus claves y en tu propio dispositivo, y yo como mucho te voy diciendo de palabra dónde tienes que pinchar.
  • Tampoco hago asistencia remota para meter tus datos en ningún sitio: eso lo escribes tú.

6. Cuánto tiempo guardo tus datos

No guardo tus datos para siempre. Los de contacto, mientras seas cliente y un tiempo después por si hay reclamaciones. Las facturas, lo que obliga la ley. Lo demás se borra.

Los plazos no me los invento: unos vienen de la ley y otros del tiempo que se puede tardar en reclamar algo. Estos son:

Cuando se cumplen los plazos, los datos se borran de forma segura o se bloquean. Bloquear quiere decir guardarlos apartados y sin usarlos, solo a disposición de jueces, tribunales y administraciones públicas mientras no prescriban las responsabilidades. Es lo que dice el artículo 32 de la Ley Orgánica 3/2018.

  • Datos de contacto e historial de visitas: mientras dure nuestra relación y, después, hasta que prescriban las posibles reclamaciones. Para los contratos de servicios ese plazo es de cinco años (artículo 1964.2 del Código Civil). En la práctica cuento cinco años desde el último servicio que te hice.
  • Facturas y justificantes contables: seis años desde el último apunte contable, porque lo exige el artículo 30 del Código de Comercio.
  • Datos con efecto fiscal: cuatro años, que es el plazo que tiene Hacienda para revisar o reclamar (artículos 66 y siguientes de la Ley 58/2003, General Tributaria). Como los seis años del Código de Comercio son más largos, en la práctica mandan los seis.
  • Presupuestos que no acaban en trabajo: un año como máximo, y antes si me dices que ya no te interesa.
  • Copias de seguridad hechas en un soporte mío: 30 días naturales como máximo desde que te devuelvo el equipo, y antes si me confirmas que ya lo tienes todo. Después, borrado seguro.
  • Mensajes de WhatsApp o correos sobre un trabajo ya cerrado: los borro cuando ya no hacen falta y, en todo caso, dentro del plazo de cinco años de arriba.
  • Contraseñas de tus equipos o de tu wifi: no las guardo. Se usan en el momento y ya está. No quedan apuntadas en ningún papel ni en ningún archivo.
  • Partes de trabajo, presupuestos aceptados y los papeles que firmas antes de empezar (la solicitud de que empiece ya, la renuncia al presupuesto): cinco años desde el servicio. Son la prueba de lo que acordamos tú y yo, y me protegen a mí tanto como a ti.
  • Justificantes de la garantía del material que te vendo: tres años desde que te lo entrego, que es lo que dura la garantía legal, más el tiempo que pueda tardar una reclamación. Los justificantes de una reparación los guardo al menos los tres meses de garantía, y en la práctica van dentro del plazo de cinco años de arriba.
  • Los cuatro años de Hacienda se cuentan desde que acaba el plazo para presentar la declaración correspondiente, no desde el día del servicio. En algún caso concreto la ley alarga ese plazo, y entonces se alarga también la conservación.

7. A quién le doy tus datos

No vendo ni cedo tus datos a nadie para publicidad. Pero uso el correo de Google y el WhatsApp de Meta, y eso hay que contarlo: aquí están todos, con nombre y apellidos.

La regla es sencilla: tus datos no se venden, no se ceden para publicidad y no circulan en ninguna lista de clientes. Lo que sí tengo que contarte es qué empresas hay por medio cuando hablamos, porque las hay.

Las únicas excepciones son las de abajo, y todas existen porque hacen falta para poder trabajar legalmente o porque lo manda la ley.

Para poder trabajar uso herramientas de otras empresas, y prefiero decírtelo con nombres y apellidos en vez de esconderlo detrás de un «no cedo datos a nadie».

Estas empresas tienen matriz en Estados Unidos, así que sí hay transferencias internacionales de datos fuera del Espacio Económico Europeo. Están amparadas en la decisión de adecuación de la Comisión Europea de 10 de julio de 2023 sobre el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU., en el que están certificadas, y en las cláusulas contractuales tipo aprobadas por la Comisión, que son el otro mecanismo de garantía del capítulo V del RGPD. Si esa decisión dejara de estar en vigor, buscaría otra vía con esas mismas garantías o cambiaría de herramienta, y lo diría aquí antes de hacerlo.

Si prefieres que no haya ninguna empresa de por medio, llámame por teléfono o dímelo cuando venga a tu casa. Una llamada y una libreta no dejan tus datos en ningún servidor. Con la llamada intervienen tu operadora y la mía, y los dos teléfonos móviles, que registran el número y la hora como hacen con cualquier llamada, pero ni ellas ni yo guardamos ahí nada de lo que me cuentes.

No te digo esto para asustarte. Te lo digo porque es la verdad y porque, si te importa, tienes una alternativa fácil: el teléfono.

  • Google Ireland Limited, por el correo electrónico. Los correos que me mandas y los que te mando yo se guardan en sus servidores. Mi dirección es una cuenta de Gmail.
  • Meta Platforms Ireland Limited, si me escribes por WhatsApp. El contenido de los mensajes va cifrado de extremo a extremo y Meta no lo lee, pero sí trata tu número de teléfono y el hecho de que hablas conmigo, con sus propias condiciones, que no dependen de mí.
  • GitHub, Inc., que es la empresa donde están guardadas las páginas de esta web. Cuando abres una página, su servidor anota en sus registros técnicos la dirección IP desde la que entras, la fecha y la hora, igual que hace cualquier servidor de internet. Yo no veo esos registros, no tengo ninguna herramienta que cuente visitas y no puedo saber quién eres.
  • Tu operadora de teléfono y la mía, si me llamas o me mandas un mensaje. Eso pasa con cualquier llamada que hagas a cualquier sitio, y ahí yo no pinto nada.
  • Mi asesoría o gestoría, para llevar la contabilidad y presentar los impuestos. Accede solo a las facturas, nunca a nada que tenga que ver con tus equipos. Con la asesoría hay firmado un contrato de encargo del tratamiento, que es el que exige el artículo 28 del RGPD.
  • La Agencia Tributaria y la Seguridad Social, cuando la ley obliga a informar.
  • La entidad bancaria, para poder cobrar el servicio si pagas por transferencia o por Bizum.
  • Jueces, tribunales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y administraciones públicas, cuando lo pidan legalmente y tenga obligación de atenderlo.
  • Y nadie más. No hay empresas de publicidad, ni redes sociales, ni plataformas de marketing, ni listas compartidas con otros técnicos. Las cuatro de arriba son herramientas para hablar contigo y para que la web esté en internet, no clientes a los que yo venda nada tuyo.

8. Si eres una empresa o un autónomo: el contrato de encargo

Si tienes un negocio y toco un ordenador donde hay datos de tus clientes, de tus empleados o de tus pacientes, la ley me trata como a alguien que trabaja con datos tuyos. Y hay que firmar un papel, que te protege a ti.

Ejemplos de los de aquí: la peluquería con la agenda de clientas, el taller con el fichero de vehículos y sus dueños, la tienda con la lista de pedidos, la gestoría con las nóminas, el fisio o la clínica con historiales, la cooperativa agrícola con los datos de los socios.

En esos casos tú eres el responsable del tratamiento, porque los datos son de tus clientes y eres tú quien decide qué se hace con ellos. Y yo soy el encargado del tratamiento, que quiere decir que los trato por cuenta tuya y solo siguiendo tus instrucciones.

El RGPD exige que eso se ponga por escrito, en lo que se llama contrato de encargo del tratamiento, regulado en el artículo 28 del RGPD. Lo tengo preparado, es corto y te lo doy firmado antes de empezar a trabajar. No te cuesta nada aparte de leerlo, y te cubre a ti si algún día te miran.

Si tienes un servidor, una base de datos o un programa de gestión con información sensible (historiales de salud, por ejemplo), lo hablamos antes de tocar nada y decidimos juntos cómo se hace la intervención, para que se toque lo mínimo y quede constancia de lo que se ha hecho.

Y una cosa práctica: si tu negocio tiene cámaras, ficheros de personal o una web que recoge datos, y ves que ahí hay cosas sin hacer, te lo digo, pero no soy asesor jurídico. Para eso está tu gestoría o un despacho especializado. Yo me ocupo de la parte técnica.

  • Qué dice ese contrato, como mínimo: el objeto, la duración, la naturaleza y la finalidad del trabajo, y qué tipo de datos y de personas afecta.
  • Que trato los datos únicamente siguiendo tus instrucciones documentadas, y que no los uso para nada mío.
  • Que guardo secreto, y que cualquiera que trabajase conmigo se comprometería a lo mismo. Como trabajo solo, en la práctica el compromiso es mío y de nadie más.
  • Las medidas de seguridad que aplico, que son las del artículo 32 del RGPD y las que tienes explicadas en el apartado 10.
  • Que no subcontrato a nadie sin tu autorización por escrito.
  • Que te ayudo si un cliente tuyo, un empleado o un paciente ejerce sus derechos y la petición me toca a mí de alguna manera.
  • Que te aviso sin dilación indebida si hay una brecha de seguridad que afecte a datos tuyos, para que tú puedas cumplir con tus plazos.
  • Que al acabar el trabajo borro o te devuelvo los datos, según lo que tú elijas, y que borro las copias que hubiera, salvo que la ley me obligue a conservarlas.
  • Que te pongo a disposición la información que necesites para comprobar que cumplo con todo esto.

9. Tus derechos sobre tus datos

Tus datos son tuyos. Puedes pedirme ver lo que tengo, corregirlo o que lo borre. Es gratis y basta con una llamada o un correo. No hace falta ningún formulario raro ni ningún abogado.

La ley te da una serie de derechos sobre tus datos. Los tienes explicados en la lista de abajo, en palabras normales.

Para ejercerlos, escríbeme a nestorlafont@gmail.com o llámame al 644 21 91 18 y dime qué quieres. Con que me digas quién eres y qué pides, sobra. Si la petición es delicada o no tengo claro con quién hablo, puedo pedirte que me enseñes el DNI, solo para asegurarme de que eres tú y no otra persona haciéndose pasar por ti.

Te respondo en el plazo de un mes desde que me lo pides. Si la petición es complicada, ese plazo se puede alargar dos meses más, pero entonces te aviso dentro del primer mes y te explico por qué (artículo 12.3 del RGPD).

Ejercer cualquiera de estos derechos es gratis. Solo podría cobrar un coste razonable si las peticiones fueran claramente infundadas o repetitivas, y aun así te lo diría antes de hacer nada.

Si crees que no te he atendido bien o que hago algo mal con tus datos, dímelo primero a mí y lo arreglamos. Y si aun así no quedas conforme, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, que es el organismo público que vigila esto. Reclamar es gratuito y no hace falta abogado ni procurador.

Agencia Española de Protección de Datos. Web: www.aepd.es. Sede electrónica para presentar la reclamación por internet: sedeaepd.gob.es. Dirección postal: calle Jorge Juan 6, 28001 Madrid.

  • Acceso: que te diga qué datos tuyos tengo, de dónde salieron y para qué los uso.
  • Rectificación: que corrija un dato que está mal, por ejemplo si te has cambiado de casa o si tengo un teléfono equivocado.
  • Supresión, que es el llamado derecho al olvido: que borre tus datos cuando ya no hagan falta. Aviso honesto: las facturas no las puedo borrar antes de tiempo, porque la ley me obliga a guardarlas los plazos del apartado 6.
  • Oposición: que deje de usar tus datos para algo concreto, por ejemplo para el historial de visitas.
  • Limitación: que los guarde pero no los use, mientras se aclara alguna discusión sobre ellos.
  • Portabilidad: que te dé los datos que me hayas dado tú en un archivo normal, para que te los puedas llevar a otro sitio.
  • A no ser objeto de decisiones automatizadas ni de perfiles: como no hago ninguna, este derecho no se te va a aplicar nunca aquí, pero lo tienes igualmente.
  • A retirar el consentimiento en cualquier momento, si alguna vez lo has dado para algo concreto. Retirarlo no afecta a lo que ya se hizo antes de retirarlo.

10. Cómo protejo la información y qué pasa si hay un problema

Mi propio ordenador está protegido de verdad, no de boquilla. Y si alguna vez hubiera un problema de seguridad que te afectara, te lo diría. No lo escondería.

Las medidas que aplico son las que corresponden al riesgo de esta actividad, como pide el artículo 32 del RGPD. Y son las mismas que te recomiendo a ti, porque si yo no las cumpliera no tendría ninguna autoridad para pedírtelas.

Una brecha de seguridad es cualquier fallo que haga que unos datos se pierdan, se destruyan, se alteren o acaben en manos de quien no debe. Por ejemplo, que me roben el portátil, que alguien entre en mi correo o que se extravíe un disco con una copia.

Si pasara algo así, lo notificaría a la Agencia Española de Protección de Datos en un plazo máximo de 72 horas desde que lo detecte, que es lo que manda el artículo 33 del RGPD. Si no llegara a tiempo, tendría que explicar por qué me he retrasado.

Y si la brecha pudiera suponer un riesgo alto para ti, te avisaría a ti directamente y sin demora, contándote qué ha pasado, qué datos tuyos afecta, qué estoy haciendo para arreglarlo y qué te conviene hacer a ti (por ejemplo, cambiar una contraseña). Lo dice el artículo 34 del RGPD.

Te lo diría aunque quedara feo y aunque me costara un cliente. Prefiero eso a que te enteres por otro lado o a que no te enteres nunca.

  • El disco de mi ordenador y el de mi móvil están cifrados. Cifrar quiere decir que, si me roban el aparato, quien lo tenga no puede leer nada sin la clave.
  • Contraseñas largas y distintas para cada servicio, guardadas en un gestor de contraseñas. No en un papel, ni en un cuaderno, ni en un archivo de texto del escritorio.
  • Verificación en dos pasos (lo que llaman doble factor) en el correo y en las cuentas importantes. Es ese código adicional que hay que poner además de la contraseña, y hace que con robarte la clave no baste.
  • Sistema operativo y programas siempre actualizados, y protección antivirus al día.
  • Copias de seguridad de mi propia información, también cifradas, para no perder un parte de trabajo ni una factura tuya.
  • Los discos y pendrives que uso para trabajos de clientes se borran de forma segura al acabar cada trabajo. Cuando un disco se retira, se destruye físicamente o se borra de manera que no se pueda recuperar nada.
  • Los papeles con datos (partes de trabajo, facturas en papel, notas) se guardan cerrados con llave. Cuando toca destruirlos, se destruyen con destructora de papel, no se tiran enteros a la basura.
  • Al ordenador de trabajo solo accedo yo. Nadie de mi familia ni conocidos lo usan, ni para mirar el correo.
  • Si trabajo fuera de casa, no uso wifis públicas abiertas para nada que tenga que ver con datos de clientes.
  • Llevo un registro de las actividades de tratamiento, que es un documento interno donde queda apuntado qué datos trato, para qué y cuánto tiempo, tal como pide el artículo 30 del RGPD.

11. Menores de edad

Si el equipo es de un crío, quien me llama, quien me abre la puerta y quien autoriza el trabajo tiene que ser el padre, la madre o el tutor.

Mis servicios los contratan personas mayores de edad. Puedo reparar el ordenador o el móvil de un chaval, claro que sí, pero el encargo lo tiene que hacer un adulto responsable de él.

En España, un menor puede dar su consentimiento para el tratamiento de sus datos a partir de los 14 años (artículo 7 de la Ley Orgánica 3/2018). Por debajo de esa edad hace falta el consentimiento de quien tenga la patria potestad o la tutela. En cualquier caso, para contratar un servicio y pagarlo hace falta un adulto.

Si estoy trabajando en el equipo de un menor y aparece información suya, se aplica exactamente lo mismo que con cualquier otra persona: se mira solo lo necesario y se guarda secreto.

Y una cosa que digo por delante: si durante una reparación apareciera algo que hiciera temer de verdad por la seguridad de un menor, se lo comentaría a sus padres o tutores. No voy a hacer de policía ni a revisar nada, pero tampoco voy a mirar hacia otro lado si me lo encuentro de cara.

12. Cómo te informo cuando me llamas, me escribes o vengo a tu casa

Casi nadie se lee una web entera, y lo entiendo. Por eso te cuento lo básico de palabra y te lo dejo por escrito en el papel que firmas.

La ley obliga a informarte en el momento en que recojo tus datos, no después (artículo 13 del RGPD). Y el momento de verdad no es cuando entras en esta página: es cuando me llamas por teléfono o cuando llamo yo a tu puerta.

Por eso, cuando cerramos el encargo te digo de palabra quién soy, para qué necesito tus datos y cuánto tiempo los guardo, y te lo dejo por escrito en el parte de trabajo, en el recuadro que tienes justo encima de la firma. Es esto, en corto:

Si quieres el detalle completo, esta misma página lo explica todo, y si prefieres que te lo cuente por teléfono, llámame al 644 21 91 18 y te lo explico las veces que haga falta.

  • Responsable: Néstor Soriano López, La Font de la Figuera.
  • Finalidad: prestarte el servicio, facturarlo y poder atenderte después.
  • Base jurídica: el contrato que cerramos tú y yo, y mis obligaciones fiscales.
  • Conservación: los plazos legales del apartado 6.
  • Destinatarios: mi gestoría y la Administración. Si hablamos por WhatsApp o por correo, también las empresas del apartado 7.
  • Derechos: puedes acceder, rectificar, suprimir, oponerte, limitar y portar tus datos escribiendo a nestorlafont@gmail.com o llamando al 644 21 91 18, y reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (www.aepd.es).
  • Información completa: https://nsorlop.github.io/nestorinformatico/legal.html

13. El formulario de contacto de esta web

Lo que escribes en el formulario no se envía a ningún servidor. Solo sirve para dejarte el mensaje preparado, y lo mandas tú si quieres.

En la web hay un formulario con tu nombre, tu pueblo, tu teléfono y una casilla para contar qué te pasa. Conviene que sepas exactamente qué hace, porque no funciona como los formularios de otras webs.

No envía nada a ningún servidor, ni mío ni de nadie. Lo que escribes se queda dentro de tu navegador. Al pulsar el botón, lo único que ocurre es que se abre tu WhatsApp o tu programa de correo con el mensaje ya redactado, y eres tú quien decide si lo mandas, si lo cambias o si lo borras sin enviarlo.

Mientras no le des a enviar en tu WhatsApp o en tu correo, yo no recibo nada y no me entero de que has entrado en la web. Si cierras la página, lo escrito desaparece.

Cuando sí le das a enviar, ese mensaje me llega por WhatsApp o por correo, y a partir de ahí se le aplica todo lo que explican los apartados 2, 3, 6 y 7 de esta política: los mismos datos, las mismas finalidades, los mismos plazos y las mismas empresas de por medio.

Junto al botón tienes un aviso corto con lo esencial, y desde ahí se llega a esta página. Es lo que la ley llama información por capas: lo importante a la vista y el detalle a un clic.

14. Cambios en esta política

Si cambio algo de este texto, lo verás aquí con la fecha. No hay letra pequeña escondida ni trampas.

Esta política se puede actualizar si cambia la ley, si cambio la manera de trabajar o si añado algún servicio nuevo. Cuando pase, se publica aquí la versión nueva con su fecha, y la anterior deja de estar en vigor.

Si el cambio es importante y afecta a algo que ya habíamos hablado, te aviso por el mismo medio por el que hablamos normalmente: una llamada, un WhatsApp o un correo.

La fecha de la última actualización está al principio de esta página, encima del primer apartado. Si no coincide con lo que recuerdas, es que ha cambiado algo.

Si tienes cualquier duda sobre este texto, llámame al 644 21 91 18 o escríbeme a nestorlafont@gmail.com. Te lo explico con calma y las veces que haga falta, que para eso estoy.

Política de cookies

Última actualización: 16 de septiembre de 2026

Te lo digo en la primera línea, para que no tengas que leer más si no quieres: esta web no usa cookies y no te sigue el rastro.

Una cookie es un archivito que muchas webs dejan dentro de tu navegador para reconocerte cuando vuelves, y a veces para saber por dónde te mueves por internet. Aquí no se deja ninguna.

Esta web es estática. Eso quiere decir que son páginas hechas y quietas, sin base de datos y sin nada funcionando por detrás.

Solo se guarda una cosa, y solo si tú la tocas: si cierras el aviso que te propone leer la web en el otro idioma, queda apuntado que ya lo has cerrado, para no volver a enseñártelo cada vez que entras. Se guarda dentro de tu propio navegador, no sale de tu ordenador ni de tu móvil, no llega a ningún servidor mío ni de nadie, y no dice quién eres.

El idioma en el que lees no se guarda en ningún sitio: la versión en castellano y la versión en valenciano son páginas distintas, y cambias de una a otra pulsando «Castellano» o «Valencià», arriba del todo.

Si no cierras ese aviso, no se guarda absolutamente nada.

Qué se guardaPara quéCuánto duraDónde
aviso-idiomaRecordar que ya has cerrado el aviso que te propone leer la web en el otro idioma, para no volver a enseñártelo cada vez que entras.Hasta que tú lo borres. No caduca y no se renueva sola.En el almacenamiento local (localStorage) de tu navegador, dentro de tu ordenador o de tu móvil. No se envía a ningún servidor.

Qué es el almacenamiento local y por qué no es una cookie

El almacenamiento local (en inglés localStorage) es un cajón que tu navegador tiene reservado para cada web. Ahí una página puede dejarse apuntada una nota a sí misma.

La diferencia con una cookie es importante. Una cookie viaja: se envía al servidor cada vez que tu navegador pide algo. Lo que se guarda en el almacenamiento local no viaja nunca. Se queda quieto en tu aparato y solo lo lee la propia página cuando entras, ya dentro de tu navegador.

Por eso, en esta web, esa preferencia no me llega. Yo no sé si has cerrado el aviso de idioma ni en qué idioma lees. No tengo forma de saberlo.

Lo que esta web no tiene

No hay Google Analytics ni ninguna otra herramienta que cuente visitas.

No hay píxel de Facebook, ni de Instagram, ni de TikTok, ni ningún rastreador de publicidad.

No hay vídeos de YouTube incrustados, ni mapas de Google incrustados, ni botones de redes sociales.

No se cargan tipos de letra desde servidores de Google ni de nadie. Las letras que ves salen de esta misma web.

No hay publicidad, ni perfiles de visitante, ni listas de correo, ni nada que se venda o se comparta con terceros.

Dicho en corto: cuando abres esta página, tu navegador solo pide cosas al servidor que aloja esta misma web. A ningún otro sitio. Ese servidor, como todos los servidores de internet, anota tu dirección IP en sus registros técnicos, pero yo no accedo a ellos y no hay aquí ninguna herramienta que cuente visitas ni que te siga el rastro.

Por qué no te sale un cartel de cookies

La norma que manda aquí es el artículo 22.2 de la Ley 34/2002, la que se conoce como LSSI. Dice que hay que informar y pedir permiso antes de guardar información en el aparato del visitante, salvo en dos casos. Uno de ellos es cuando ese guardado es estrictamente necesario para dar un servicio que el propio visitante ha pedido.

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) explica cómo se aplica eso en su Guía sobre el uso de las cookies, actualizada en mayo de 2024. Esa guía vale para las cookies y también para las tecnologías parecidas que guardan datos en el aparato del usuario, que es justo el caso del almacenamiento local.

En la lista de usos que quedan fuera de la obligación de pedir consentimiento, la guía incluye expresamente la personalización de la interfaz de usuario, es decir, el aspecto con el que tú ves la página, cuando es el propio usuario quien la elige. Aquí el caso es todavía más pequeño: eres tú quien cierra el aviso de idioma, y lo único que se apunta es que ya lo has cerrado, para no molestarte otra vez con lo mismo. Es el propio servicio que has pedido al cerrarlo.

La guía pone una condición, y aquí se cumple: ese guardado tiene que servir solo para lo que has pedido, y no se puede aprovechar para otra cosa. Esa marca sirve para eso y para nada más. No se usa para publicidad, ni para hacer un perfil tuyo, ni para medir nada.

La conclusión es esta: esta web no necesita banner de cookies. No porque me lo salte, sino porque no hay nada que consentir. Y el almacenamiento local es todavía menos invasivo que una cookie, porque no se envía a ningún servidor.

Si lo quieres comprobar por tu cuenta, la guía entera está publicada en la web de la agencia: aepd.es/guias/guia-cookies.pdf

Si no hace falta, por qué te lo cuento

Porque la propia guía de la AEPD recomienda informar igualmente, aunque sea de forma general, de lo que queda fuera del artículo 22.2. Y porque me parece lo lógico: si guardo algo en tu aparato, por poca cosa que sea, tienes derecho a saber qué es, para qué sirve y cómo quitarlo.

Prefiero una página como esta, que se lee en dos minutos y dice la verdad, que un cartel de aceptar todo que no lee nadie.

Cómo borrar esto

Hay tres maneras, y las tres son fáciles.

La primera: no hacer nada. Es una marca minúscula que solo sirve para no repetirte el aviso de idioma.

La segunda: entra en modo incógnito o navegación privada. Al cerrar esa ventana, el navegador lo borra solo.

La tercera: borra los datos del sitio desde tu navegador. Aquí abajo tienes los pasos en Chrome, Edge, Firefox y Safari.

No te preocupes, que no rompes nada. Si lo borras, la web sigue funcionando igual. Lo único que pasará es que el aviso de idioma te volverá a salir una vez.

Un apunte: los nombres de los menús te los pongo tal y como salen en castellano, que es como lo tiene la mayoría de la gente en el ordenador y en el móvil. Si tú lo tienes en valenciano o en inglés, los sitios son los mismos.

Borrarlo en Chrome

La manera rápida, con esta web abierta en pantalla:

1. Mira la barra de arriba, donde sale la dirección de la página. A la izquierda del todo hay un iconito (un candado o unos controles pequeños). Haz clic ahí.

2. Pulsa Cookies y datos del sitio.

3. Pulsa Eliminar datos y confirma.

La manera larga, desde los ajustes:

1. Haz clic en los tres puntos de arriba a la derecha.

2. Entra en Configuración y luego en Privacidad y seguridad.

3. Pulsa Eliminar datos de navegación.

4. Marca la casilla Cookies y otros datos de sitios y pulsa Eliminar datos.

En el móvil es lo mismo: tres puntos, Configuración, Privacidad y seguridad, Eliminar datos de navegación.

Ojo con la manera larga, que esa borra los datos de todas las webs, no solo de esta. Si solo quieres quitar lo de esta página, usa la manera rápida.

Borrarlo en Edge

1. Haz clic en los tres puntos de arriba a la derecha.

2. Entra en Configuración.

3. Entra en Privacidad, búsqueda y servicios.

4. Busca Eliminar datos de exploración y pulsa Elegir lo que se debe borrar.

5. Marca Cookies y otros datos del sitio y pulsa Borrar ahora.

Si solo quieres quitar lo de esta web, con la página abierta haz clic en el iconito que hay a la izquierda de la dirección y busca la opción de eliminar los datos del sitio.

Borrarlo en Firefox

1. Haz clic en las tres rayas de arriba a la derecha.

2. Entra en Ajustes.

3. Entra en Privacidad y seguridad.

4. Baja hasta Cookies y datos del sitio y pulsa Limpiar datos.

5. Marca Cookies y datos del sitio y pulsa Limpiar.

Si prefieres quitar solo esta web, en esa misma pantalla pulsa Administrar datos, busca la dirección de esta página, selecciónala y pulsa Eliminar seleccionados.

Borrarlo en Safari

En un Mac:

1. Abre Safari y, en el menú de arriba, pulsa Safari y luego Ajustes (en versiones antiguas pone Preferencias).

2. Entra en la pestaña Privacidad.

3. Pulsa Gestionar datos de sitios web.

4. Busca la dirección de esta página, selecciónala y pulsa Eliminar.

En un iPhone o un iPad:

1. Abre los Ajustes del teléfono (el icono de la rueda dentada), no Safari.

2. Baja por la lista hasta Safari y entra. En los iPhone más nuevos, Safari está dentro de Apps.

3. Pulsa Borrar historial y datos de sitios web y confirma.

Ese último paso borra los datos de todas las webs, no solo de esta.

Si algún día pongo alguna herramienta para contar visitas

Hoy no hay ninguna. Pero si algún día pusiera uno de esos contadores, o añadiera un vídeo, un mapa o cualquier cosa de un tercero que sí deje cookies, harían falta tres cosas, y las tres estarían antes de activar nada:

1. Un aviso al entrar, con el botón de rechazar tan fácil y tan a la vista como el de aceptar. Sin casillas marcadas de antemano y sin trucos para cansarte hasta que aceptes.

2. Nada instalado hasta que tú digas que sí. Si no aceptas, no se activa y la web funciona igual.

3. Esta misma página actualizada, con el detalle de qué se guarda, quién lo guarda, cuánto dura y cómo cambiar de opinión cuando quieras.

Mientras esta página diga lo que dice hoy, es que no hay nada de eso.

Y tus datos personales

Navegar por esta web no me deja a mí ningún dato tuyo. El servidor que aloja las páginas sí registra tu dirección IP en sus propios registros técnicos, como hace cualquier servidor, pero yo no los consulto ni los recibo. Te lo cuento con detalle en la política de privacidad.

Aquí no hay registro de usuarios, no hay contador de visitas y no hay nada que se envíe a un servidor mío. El formulario de contacto tampoco: lo que escribes en él se queda en tu navegador y solo sirve para dejarte preparado un mensaje de WhatsApp o un correo que envías tú, si quieres.

Otra cosa es que me llames por teléfono, me escribas un WhatsApp o me mandes un correo. Ahí sí me das datos tuyos (tu nombre, tu teléfono, lo que me cuentes), y los uso solo para atenderte. De eso te informo en la política de privacidad, incluidas las empresas que hay por medio cuando hablamos por WhatsApp o por correo.

Quién responde de esta web

Néstor Soriano López. Servicio informático a domicilio en La Font de la Figuera. A los pueblos de alrededor también voy, avisando con antelación.

Si tienes cualquier duda sobre lo que pone aquí, o prefieres que te lo explique por teléfono, llámame al 644 21 91 18 o escríbeme a nestorlafont@gmail.com. Te lo explico con calma y sin palabras raras.

Última actualización

15 de septiembre de 2026. Si cambia algo de lo que pone aquí, cambio también esta fecha.

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644 21 91 18
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